
No soy español. Pero los admiro. Admiro el método por el cual se convirtieron en una potencia deportiva mundial. No dependieron únicamente del azar y de la providencia divina, que les regalara una generación dorada. Lo suyo no fue exprimir a un grupo de jugadores hasta que extinguieran su fuego sagrado. Lo de España fue planificación, voluntad, dinero. Y paciencia. Mucha paciencia.
El proyecto hispano comenzó antes de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Allí demostraron que organizativamente podían entregarle al mundo la mayor fiesta deportiva mundial. Pero no querían quedarse con eso. Era momento de ser protagonistas. Se formó el plan ADO. Sin pensar en el color político de sus gobernantes, se trazó un plan que obtendría resultados, como mínimo, en una década. Y todos estuvieron dispuestos a esperar el tiempo que fuera necesario. Un croquis a largo plazo significa necesariamente que distintas administraciones tendrán la responsabilidad de continuar con la causa. En todos los planos. Educación. Economía. Cultura. Deportes. No tiene que ver con la política diaria, de contingencia, sino con el desarrollo de una nación. Mucho debemos aprender de ese ejemplo. Por el plan ADO pasaron los gobiernos de Felipe González (Socialista Obrero Español), José María Aznar (Partido Popular), José Luis Rodríguez Zapatero (Socialista Obrero Español). Diferentes tonos. Distintas prioridades. Pero un plan de desarrollo deportivo común.
Se comenzó inviertiendo desde abajo. En los colegios aumentaron las horas deportivas. Cada niño tenía la chance de practicar como mínimo tres deportes en la educación básica, para después optar por uno y desarrollarlo. Si alguno tenía condiciones, era potenciado. En Chile, aparte del fútbol, el resto de los deportes sigue reservado para la élite. Tenis, natación, ciclismo, gimnasia, requieren de un esfuerzo enorme no sólo por parte del deportista (quien tiene que pelear para conseguir los recursos y el tiempo disponible para praticar su actividad) sino que familiar. Gastos millonarios. Puertas cerradas. Federaciones que cuentan con oscuras oficinas, administraciones que ni siquieran pueden ser calificadas como amateur. En Chile es mal mirado el deportista. También el dirigente. Qué decir del periodista deportivo, mirado en menos hasta por sus propios colegas de profesión.
No basta con la voluntad. Los triunfos no se consiguen sólo con los deseos, las ganas o la garra. También se necesita ejecutantes de selección. Elegir bien a quienes encabezan los proyectos. Aumentar la cantidad de opciones para los deportistas permite ampliar la baraja. Descubrir cualidades en sitios insospechados (Rafael Nadal es oriundo de Manacor, pequeño municipio de la Isla de Mallorca).
Iñaki Sáez fue entrenador de las selecciones menores de España por diez años. Impensable en Chile. Los técnicos dependen de los directorios de turno. De las campañas. Si no se clasifica a un Mundial, se despide sin más ni más. Todo malo. Se borra. Se cambia con tanta simpleza como sacar una ampolleta por otra.
Al revisar las nóminas de los mundiales juveniles con participación hispana, es fácil encontrar nombres como Casillas, Ramos, Puyol, Marchena, Xavi, Iniesta, Torres. Fue campeón mundial sub 17 y sub 20. Luego de la Eurocopa. Luego de un Mundial de fútbol. Eso no es casual.
Admiro a los españoles. Porque Vicente Del Bosque, lejos de ensuciar el trabajo de su antecesor Luis Aragonés, lo ha calificado como legendario.
Admiro a los españoles porque su gerente de selecciones es Fernando Hierro, un ex jugador que ganó todo con su club.
Admiro a los españoles porque eligieron con pinzas a los mejores exponentes.
Admiro a los españoles porque sin importar el color político, optaron por el desarrollo deportivo.
Admiro a los españoles porque no tuvieron miedo en aprender de los extranjeros si era necesario.
Admiro a los españoles porque pese a que su liga está plagada de foráneos, estos llevaron a subir el nivel de sus propios jugadores. No le temieron a la competencia. Se aprovecahron de ella.
Admiro a los españoles por Rafa Nadal, Fernando Alonso, Fermín Cacho, Alberto Contador, Pau Gasol.
Los admiro, sobre todo, porque nada de eso es casualidad.
PD. Los admiro por García Lorca, Dalí, Goya, Cela, Picasso, Almodovar, Buñuel, Plácido Domingo. No tiene nada que ver con el tema, pero también los admiro por ellos.